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Requetés, soldados de tres siglos. Acotaciones a un buen documental

Madrid, viernes 15 junio 2012, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El pasado miércoles 13 de junio, como anunció FARO, se emitía por laOtra, segunda cadena de Telemadrid, el episodio dedicado a los Requetés —bajo el título «Soldados de otro siglo»— de la serie «Mitos al descubierto», rodada con motivo de los 75 años del comienzo de la Cruzada de Liberación. El guión, obra de Alfonso Bullón de Mendoza Gómez de Valugera, refleja adecuada y sucintamente la historia del Carlismo y, en particular, el papel de los requetés en nuestra última guerra. No podía ser de otro modo, dada la acreditada competencia del profesor Bullón de Mendoza.

Deja, sin embargo, un regusto amargo. Pues subraya, tanto a lo largo del texto, como —sobre todo— en las palabras finales del guionista, el supuesto fracaso del Carlismo. En todo hay acentos y los del reportaje no son del todo justos. Se insiste en la muerte del Rey, del último, cuando la regencia de Don Javier se activó (con eficacia) precisamente en los años a los que se contrae la narración. No fue Don Alfonso Carlos, además, el último Rey, pues Don Javier asumió más tarde la condición de Abanderado de la legitimidad proscrita.

Se habla también de la Unificación, no aceptada por los carlistas sino (y sólo) como medio de cohesión durante la guerra. Y se destaca su efecto demoledor a través de la desmovilización de las masas consiguiente a la victoria. Como es natural la impuesta (y —añadimos— resistida) unificación y la desmovilización del requeté produjeron desaliento entre quienes se habían sacrificado por «una victoria que no era la suya». Pero en modo alguno fueron las únicas causas de la decadencia en que incurrió el Carlismo a partir de la década de 1960. Hasta entonces, aunque mermadas por el desaliento, las masas carlistas constituían una fuerza social de gran influencia. Sólo el caos introducido por la desdichada evolución de Carlos Hugo de Borbón Parma, inducida en buena parte por los cambios padecidos por buena parte de la jerarquía católica, acierta a explicar la hibernación transitoria del Carlismo hasta tiempos recientes.

A partir de las palabras del Capitán de Requetés Antonio Coello, del Tercio de Cristo Rey, muerto en combate, dice finalmente el profesor Bullón que el Carlismo en verdad había perdido su guerra cien años antes. Lo cual es sólo parcialmente cierto, pues esa derrota de un siglo atrás no impidió la «asombrosa persistencia» del Carlismo, también justamente evocada por el ilustre historiador. Y no impidió ni las guerras ulteriores, tan carlistas como la primera, ni la actividad política constante. Como tampoco la conspiración y el levantamiento de 1936.

El título de esta emisión permitía ya prever la vertiente historicista que la inspira. Casi todo historiador tiende a sustantivar la temporalidad y, más pronto o más tarde, se vuelve ciego a lo inmutable. Nos felicitamos de que, aunque tan sólo sea a título de objeto de estudio histórico, gracias a los profesores Bullón y Togores —responsables de la serie a la que pertenece el capítulo que comentamos— amplios sectores de la sociedad tengan acceso a la historia del Carlismo. De un Carlismo que, aun mermado, sigue su servicio casi dos veces secular a la Causa de la España Católica.

Agencia FARO

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