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La Princesa de Beira y los hijos de Don Carlos

La vida de María Teresa de Braganza y Borbón es digna de estudio y de admiración. La siempre recordada Princesa de Beira, cuya contribución doctrinal al Carlismo fue sin duda la más importante del siglo XIX, dejó en su correspondencia una amplia información para poder comprender el pensamiento monárquico y tradicionalista del ochocientos.

Encontramos en el estudio realizado por el Conde de Rodezno una biografía completa sobre la Princesa de Beira, desde su tiempo en Brasil, su efímero matrimonio con el Infante Don Pedro Carlos, su retorno viuda a Portugal y su apoyo al Infante, luego Rey, Don Miguel, su hermano, frente al liberalismo portugués. Nos muestra el marcado pensamiento político de la Princesa frente a la situación de la Península Ibérica tras la caída de Napoleón.

Su decidido apoyo al Infante Don Carlos María Isidro de Borbón, su cuñado y legítimo heredero de la Corona española, evidencia esa fuerte convicción monárquica y tradicionalista de María Teresa de Braganza. Tras la muerte de su hermana Doña María Francisca casó con su cuñado, ya Carlos V, convirtiéndose así en Reina legítima de las Españas. Fue la segunda Reina de los carlistas, y la que más influencia tuvo en el legitimismo español, sobre todo tras la derrota en la Primera Guerra Carlista con la traición de Maroto.

En los momentos de mayor tribulación para la Familia Real en el exilio, María Teresa fue el baluarte en el cual un ya agotado Don Carlos se apoyó, viviendo sus últimos días con una relativa paz y siendo reconocido la Trieste austríaca como el legítimo rey de España. (En puridad, en 1845 en Bourges había abdicado en su hijo Don Carlos Luis de Borbón y Braganza, Carlos VI).

Tras la muerte de Don Carlos V en 1855 y de los hijos y sucesores de éste (verdaderos hijos para ella) Don Carlos VI y Don Fernando, en 1861, Doña María Teresa asumió el liderazgo carlista con dignidad y responsabilidad tras el abandono de los principios tradicionalistas por parte del Infante Don Juan, efímero Juan III, último vástago con vida de Don Carlos V y cuyos años en Inglaterra lo alejaron de la tradición monárquica de sus padres y ancestros Borbones y Braganzas.

Fue la Princesa de Beira quien por primera vez desarrolló la teoría (en realidad muy anterior, pero sin explicitarse hasta entonces) de las dos legitimidades, la de origen y la de ejercicio; y quien fomentó, junto a su nuera Doña Beatriz de Austria-Este, el apego del rey Don Carlos VII y de su hermano Don Alfonso Carlos por los principios tradicionalistas y la defensa de la verdadera identidad de España frente al liberalismo que la carcomía.

Recorriendo este libro se ve que constituye un análisis impecable de la vida de aquella mujer que defendió las leyes naturales y los principios tradicionales de España en su hora más aciaga, y que además dio al Carlismo una luz de esperanza para sobrevivir y posteriormente continuar con la lucha por devolver a España la fe y la tradición de antaño. Así como por devolver a la Patria la prosperidad, la paz y el orden que el liberalismo le había arrebatado, desconociendo la legitimidad y usurpando el poder monárquico, hasta hacerlo un títere de sus mezquinas ambiciones.

El Conde de Rodezno, Tomás Domínguez Arévalo (1882-1952), fue miembro de la Real Academia de la Historia. Nacido en Madrid, su carrera política transcurrió principalmente en Navarra: alcalde de Villafranca, senador por Navarra y diputado a Cortes por Aoiz. También fue presidente de la Junta Suprema Tradicionalista, consejero foral y vicepresidente de la Diputación Navarra. En 1938, Franco le nombró Ministro de Justicia, lo que le supuso su apartamiento definitivo de la Comunión Tradicionalista; pero al menos se esforzó en ir suprimiendo las leyes anticatólicas de la II República, contra la oposición de los falangistas y otros elementos del régimen. Sus últimos días, tristes y escépticos, lo alejaron por completo de la legitimidad. Como historiador, escribió entre otros libros Los Teobaldos de Navarra o Carlos VII, Duque de Madrid, además del que hoy ofrecemos en la Biblioteca Digital Carlista: La Princesa de Beira y los hijos de Don Carlos. El yugo y las flechas que aparecen en la portada de esta segunda edición de 1938, que arriba reproducimos, fue una imposición, no infrecuente en la primera etapa totalitaria del franquismo, para poder publicar el libro.

Para descargar el libro en pdf, clic sobre el siguiente enlace:

La Princesa de Beira y los hijos de Don Carlos. Rodezno

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