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12 de noviembre, festividad de San Millán de la Cogolla (473-574), confesor, patrono del Reino de Castilla, copatro… t.co/NeumyTNE6I

Fiesta de San Miguel Arcángel

¡Buen año agrícola, vinatero, cervecero, hidrológico, académico, tradicional y por tanto, carlista!

 

 

Todos los años mi señora madre, que tiene 97 envidiables años (ha publicado tres libros en los últimos meses) y es nieta, biznieta y tataranieta de carlistas combatientes (y de guerrilleras de armas tomar en la francesada y guerras carlistas), me recuerda que la fiesta del gran arcángel y príncipe de la milicia celestial, y de las fuerzas del bien contra las satánicas fuerzas del mal, es también el inicio del año carlista.

Tradicionalmente el año natural comienza en San Miguel Arcángel, 29 de septiembre, con su conocido veranillo. En su origen ancestral confluyen muchos aspectos ecológicos, hidrológicos y espirituales. Los pastos reverdecen en la Sanmiguelada o brote de la hierba tras las nuevas e intensas lluvias que los refrescan y se inicia la trashumancia a las dehesas del sur; maduran muchos frutos silvestres y cultivados; termina la recolección y cosechas, y eso es un verdadero fin de año agroclimático. Los estudiantes, que habían ayudado a sus familias en el campo, pueden retornar a los estudios. Por ello se celebra el inicio del curso académico alrededor de esta gran festividad, que los anglosajones siguen llamando Michaelmas (literalmente «Misa de San Miguel») pues las antiguas universidades como las de Oxford y Cambridge y en su día, la venerable de Palencia, continúan  celebrando el comienzo de curso con esta gran fiesta. En todos los ámbitos empezaban los contratos laborales y de tierras, tanto de los profesores, ayudantes y bedeles como de los trabajadores y artesanos de todo tipo. Esto resulta muy visible en los documentos forales históricos de distintas regiones y tierras, como por ejemplo en Asturias, Cuenca y, en especial en el ordenamiento jurídico del Reyno de Navarra, donde continúa el Arcángel siendo el santo patrono.

La fiesta de Michaelmas, en el ámbito céltico y occidental marcó el final y el comienzo del año del agricultor. George C. Homans comenta: «para esa fecha la cosecha había terminado, y los administradores de las tierras, señoríos y comunidades realizaban las cuentas del año», algo que continúa hasta la actualidad en muchas asociaciones, cofradías y cooperativas. En el costumbrario ancestral y tradicional español y en el europeo, que aún mantienen algunas localidades galesas, gasconas, corsas y extremeñas, los cerdos entran en esta fecha con alborozo en los robledales «migueleños» acotados a la montanera, con las ansiadas primeras cosechas de bellotas y diversas frutas cultivadas, pero también de majuelas, maguillas, moras, endrinas, piruétanos, mostajas y muchos frutos silvestres más. El veranillo de san Miguel marca la maduración de muchos frutos que por ello gozan del calificativo preciso de migueleños (michelenc, michelin, mikelarena, etc.) por esta importantísima fase final.

Desde el punto de vista hidrológico, con el veranillo de San Miguel acaba el periodo de sequía y calor y comienza la temporada de lluvias y frescor; realmente hay un antes y un después. La vegetación en muchos lugares inicia un nuevo curso. El día de San Miguel Arcángel en todo el continente europeo, especialmente en las regiones centrales, comienza tradicional y legalmente el año cervecero, y era una fecha muy señalada para iniciar el despacho y degustación popular de esta bebida a menor precio, acompañada de salchichas, pernil y otros productos típicos porcinos. El mismo día del Arcángel se abría públicamente y con gran alborozo y alegría popular el primer barril de cerveza, que se degustaba por litros hasta el final. El nombre comercial de una conocida marca de cerveza en España no es ajeno a esto. Es el origen de la actual y modernista Oktoberfest que se ha popularizado a gran escala (y descristianizado a propósito) y la celebración de muchas ferias agrícolas.

En toda la antigua Cristiandad la festividad de San Miguel fue término y plazo de negocio jurídico, por lo que los contratos anuales se hacían de San Miguel a San Miguel; y en esa fecha se inauguraban muchas y grandes ferias de ganado, algunas de remota raigambre, como la extremeña de Zafra.

La festividad de San Miguel se ha celebrado siempre por todo lo alto, pues es un santo ángel protector ya venerado por los antiguos judíos y también por todos los cristianos de Occidente y Oriente. De hecho aparece en el Antiguo Testamento, además del Nuevo. Durante siglos fue fiesta solemne y de guardar y entre la población se celebró siempre con gran devoción y alegría, acompañada al efecto de multitud de dulces y platos que han llegado a nuestros días.

Ya en el siglo V hay documentos en los que se cita la fecha del 30 de septiembre como fiesta de San Miguel, que por celebrarse su vigilia el día anterior se trasladó muy pronto. En la Santa Misa tradicional o tridentina (en latín y en gregoriano), de belleza y misterio incontestable, se ruega a San Miguel Arcángel en numerosas ocasiones, desde el principio hasta el final. De hecho, el día de san Miguel era una gran festividad y día de precepto. Sin embargo, sorprendentemente, tras el Vaticano II se aparta y devalúa vergonzosamente a San Miguel, se dejan de rezar y cantar sus oraciones e himnos y se «agrupan», por no decir amontonan, todos los arcángeles en la misma fecha.

Recuperar la festividad del Príncipe de las Milicias Celestiales como festejo tradicionalista e inicio del Año Carlista es un acto de justicia, a la vez que podríamos calificar de alegre rebeldía antisistema, contra la amarga imposición totalitaria con la que el llamado «nuevo orden mundial» quiere atosigarnos.

 

 

Juan Andrés Oria de Rueda Salgueiro

Dr. Ingeniero de Montes

Profesor de la Universidad de Valladolid

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