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Crónica y pequeño reportaje fotográfico de la Cena de Cristo Rey 2017 t.co/LkeIcke1a0

9 de diciembre. «Iglesia y Estado». Conferencia de José Miguel Gambra t.co/zbUeSIuhMz

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«La española monarquía bajo tu invicto pendón de la Iglesia siempre el brazo fue y del hereje terror. Si alguien h… t.co/TenIVUGbfS

El marxismo de Podemos (VI): el espartaquismo sin máscara

Cuadro de Marisela Rumberg

Cuadro de Marisela Rumberg

 También los peces rojos mueren por la boca

Si lo que dicen los de “Podemos” en los últimos tiempos no fuera producto de un maquillaje deliberadamente falsario, el programa de “Podemos” sería completamente utópico. Podría producir revueltas peligrosas, pero poco duraderas. Sin embargo, Iglesias y los suyos, tienen una idea muy clara de lo que persiguen y del cambio al que debe conducir su aparentemente humilde papel de instrumento de la gente. Para convencerse es de gran utilidad un video colgado en youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=1v430q8Ns7A

Se trata de una charla probablemente dada a unos universitarios de su cuerda, donde expone sin máscaras la verdadera táctica de “Podemos”. Allí declara que “la política no tiene que ver con tener razón, sino con tener éxito”. Según él, no hay que tratar de convencer a sus posibles electores de las ideas marxistas, porque no son capaces de comprender su lenguaje. Para tener éxito, lo que hay que hacer es utilizar lo que dice la gente y convertirlo en “agregadores”, es decir en herramientas para lograr “la unidad popular”. Vale la pena leer lo que dice en esa charla para hacerse una idea de su forma mendaz de unir a “la gente”:

Por eso hay que hablar de unidad popular y por eso hay que ser humilde. Y por eso hay que hablar con gente que, a lo mejor no le gusta tu lenguaje y a lo mejor no se identifica con los términos con que tú explicas las cosas. Y eso ¿que revela?: pues una derrota de muchos años. Y es que perder siempre implica eso. Perder significa siempre que el sentido común de la gente es diferente. Eso no es cosa nueva. Eso lo han sabido los revolucionarios toda la vida. Y la clave es conseguir que el sentido común de la gente vaya en una dirección de cambio. César Rendueles, que es más listo que el hambre, dice que la mayor parte de la gente está contra el capitalismo y no lo sabe. La mayoría de la gente defiende el feminismo sin haber leído a Judith  Butler ni a Simone de Beauvoir.  Cuando ves a un padre fregando lo platos o jugando con sus hija o a un abuelo enseñando a sus nietos que los juguetes se comparten, ahí hay más de transformación social que en todas las banderas rojas que quieras llevar a una manifestación. Y, o entendemos eso, que esas cosas se pueden convertir en agregadores o se seguirán riendo de nosotros.

De nuevo, aquí Iglesias comete el sofisma del consecuente, cuyo engaño es de todos sabido. Y probablemente Iglesias sabe que, aunque el marxismo predique que se compartan los bienes, no porque un abuelo enseñe a compartir es por ello marxista. Puede hacerlo, por ejemplo, porque es un buen católico. Pero Iglesias aparenta no saberlo, pues ha descubierto que el sofisma en cuestión es de gran eficacia como “agregador”, es decir como método para hacer creer a la gente que defienden lo mismo, cuando en realidad no es así. La táctica de “podemos” consiste en recolectar descontentos y rencores, propuestas y anhelos que no contradigan los presupuestos marxistas. Luego, meten todo ello en su programa y engarzan largas parrafadas defendiéndolo como exigencias éticas, sin decir ni palabra del marxismo. Una vez que por este procedimiento han dado la impresión de defender lo que la gente piensa (aunque esa gente quiera defender cosas muy dispares entre sí),  piden el voto para su formación. Y si llegan al poder, establecerán laLenin7 dictadura del proletariado, declarando que no hacen sino cumplir su programa. Habrán cometido un sofisma del consecuente de proporciones monstruosas, pero habrán tenido éxito; y eso es lo que cuenta para un marxista, como dice Iglesias.

Sus seguidores dirán, unos: “yo me oponía a los desahucios, pero no quería el comunismo”; otros: “yo odiaba el capitalismo, pero no deseaba la represión ideológica ni las expropiaciones” y, otros más, “yo quería que prohibieran los toros (porque hasta eso lo han metido en su programa), pero nada de todo esto”, etc. Y “Podemos”, consciente de que una vez votados, vale eso de “Santa Rita, Rita, el voto que se da, no se quita”, hará oídos sordos y se perpetuará en el poder, dominando los medios de comunicación, reformando la Constitución y, por si acaso, también la policía y el ejército.

Conclusión

Los párrafos finales de la charla táctica en cuestión, nos darán idea de lo que nos espera con “podemos” en el poder:

hozHabía un compañero que hablaba de los soviets allá en 1905 … aquel calvo con una mancha en la cabeza [Lenin], que era una mente prodigiosa, prodigiosa, lo que entendió fue el análisis concreto de la situación concreta. En un momento de guerra en el que el poder estaba por los suelos en Rusia, dijo una cosa supersencilla, una cosa muy sencilla a todos los rusos, fueran soldados, fueran campesinos o fueran trabajadores: les dijo “paz y pan”. Y cuando dijo “paz y pan”, que era lo que quería todo el mundo, que acabara la guerra y poder comer, entonces, un montón de rusos, que no tenían ni idea de si eran de izquierda o eran de derechas, que básicamente tenían hambre, dijeron: “pues va a tener razón el calvo este”. Y al calvo le fue muy bien. No le dijo “materialismo dialéctico” al pueblo de su país, le dijo “paz y pan”.

A Lenin le fue muy bien con los rusos, pero ¿cómo les fue a los rusos con Lenin?

Lenin por los suelos2

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