Carlismo en Twitter

Para el 30 de junio se anuncia la «renovación» de una falsa consagración de España al Sagrado Corazón, en el Cerro… t.co/EzZzfT0UMg

Diego Baño: discurso en la festividad de los Mártires de la Tradición en Villarrobledo

Rvdo. Padre, Queridos correligionarios y leales carlistas:

 Hoy estamos aquí reunidos para cumplir con un doble deber, un deber de caridad y un deber de justicia, para recordar, para venerar y para rendir culto público a nuestros Mártires.

Cumplimos en primer lugar con un deber de caridad, y por eso hemos comenzado estos actos de hoy, de esta magnífica jornada, con la Santa Misa, ofreciendo sufragios por los difuntos de nuestra Comunión, y encomendándoles nuestra lucha de la hora presente.

Y también venimos a cumplir con un deber de piedad, de piedad patriótica, pues la Iglesia, que es Madre y Maestra, nos enseña que los cristianos tenemos una Patria celestial y a ella debemos aspirar por encima de todo, pero antes debemos pasar por este mundo y cumplir con nuestros deberes en nuestra Patria terrenal. Porque es a través de nuestros padres, de la Familia, y de la comunidad a la que pertenecemos y a la que estamos arraigados, a través de la Patria, que hemos recibido la Tradición acumulada a través de las generaciones, y a estas dos realidades eternas, la Patria y la Familia, debemos todo lo que somos y hemos recibido.

Es nuestro deber recordar a quienes padecieron de todas las maneras posibles en defensa del Rey legítimo y la Religión Verdadera, las dos columnas del ser hispánico, sobre las cuales sostuvo nuestra Monarquía católica la Cristiandad, la civilización que durante siglos hizo posible el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo, tal como nos recuerda el Papa San Pio X, que con su lema “Omnia instaurare in Christo” nos exhorta a establecer y restaurar los fundamentos naturales y divinos de la Ciudad Católica.

Y el fundamento de ese mundo, de ese orden cristiano, de esa cosmovisión que da sentido a nuestra Historia, a lo que hemos sido y a lo que debemos volver a ser, es la CRUZ.

Y eso lo saben bien los enemigos de nuestra Patria, ellos saben que la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, el símbolo de la Fe católica, de la Religión Verdadera, es el cimiento de nuestra Patria, su razón de ser y de su existencia, y por eso se dedican aquí y ahora en Villarrobledo, como lo hicieron en Callosa de Segura y también en otros pueblos, con renovado furor, animados por los vientos de un odio y un laicismo rabioso, que comprueba cómo después de casi dos siglos de Revolución, después de 40 años de este putrefacto régimen del 78, siguen quedando todavía en pie monumentos como éste que nos recuerdan lo que fuimos y lo que podemos volver a ser.

Y eso, queridos correligionarios, es lo que representa este vetusto monumento que tenemos ante nosotros, para recordarnos que este suelo está regado con la sangre de hombres que no murieron luchando por ideologías pasajeras ni por intereses partidistas, sino que murieron por Dios, dieron su vida para que Cristo reine en nuestra Patria, en nuestra sociedad, en nuestras familias, murieron defendiendo una concepción cristiana del mundo, de la vida, y lo hicieron hasta sus últimas consecuencias, como solo saben y pueden hacer los cristianos, con el perdón a sus verdugos en los labios, con la frente levantada y la alegría del que espera la recompensa eterna después de una vida entregada al buen combate, al único combate posible en esta vida, el combate por Cristo, que no es otro que el combate por un Orden Político y Social Cristiano, por recuperar la Cristiandad.

Y en estos tiempos recios, en esta época terrible que vivimos, en medio de un mundo que vive de espaldas a Dios y que ignora la Tradición, nosotros tenemos la obligación de sostener la bandera de la Santa Causa, de entregar nuestras vidas por completo, ya no vale con dar nuestros ratos libres, ya no vale con dar el tiempo que nos sobra, ahora más que nunca tenemos que darlo todo, tenemos que dar el corazón y la vida, y poner todo nuestro empeño por restaurar el Orden Político Cristiano en las Españas, en nuestra Patria, en nuestro suelo, con nuestra militancia entregada y leal en la Comunión Tradicionalista, al servicio del Altar y del Trono.

Porque la Comunión Tradicionalista es el único y legítimo movimiento político que representa el ser de las Españas; y todo católico del orbe hispánico tiene la obligación moral de contribuir a la causa que ésta representa y unirse a nuestras filas.

Pues nosotros, los carlistas, sabemos que la restauración del Reinado Social de Cristo, solo será posible con la Monarquía Tradicional, y por eso debemos afirmar en este día, invocando a nuestros Mártires y a la memoria de nuestros venerables Reyes, a los pies de la Santa Cruz, nuestra lealtad al Abanderado de la Tradición, Su Alteza Real Don Sixto Enrique de Borbón.

Y como nos decía hoy el Padre en el sermón, debemos estar atentos, debemos estar despiertos, debemos estar vigilantes, porque si a nuestros antepasados les ha tocado ser Mártires, a nosotros nos toca hoy ser cruzados, soldados de Cristo, aquí y ahora.

Comments are closed.