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Los deberes para con la Patria. Audio de la conferencia pronunciada en Madrid el pasado 14 de abril por el Prof. Jo… t.co/xwE8Ji5Ro6

Crónica de la cena Cristo Rey 2017

El sábado 28 de octubre, se celebró en Madrid la tradicional cena que, con ocasión de la festividad litúrgica de Cristo Rey instaurada por S.S. Pío XI, organiza en nombre de la Comunión Tradicionalista el Círculo Cultural Antonio Molle Lazo. Una vez más, se dio cita, en el ambiente discreto y elegante del restaurante Paolo, una generosa bandería de correligionarios y simpatizantes formada por veteranos de la Causa y nombres ilustres así como por nuevos y entusiastas retoños incorporados al viejo árbol carlista. Bendijo la mesa el Reverendo Padre José Ramón García Gallardo, Consiliario nacional de las Juventudes Tradicionalistas, y a los postres, como viene siendo costumbre, fueron pronunciados los discursos de rigor, cuya presentación corrió a cargo de Juan Cayón, dignísimo maestro de ceremonias.

De los allí reunidos cabría destacar, amén de la perfecta amistad que gobernó a todos durante la velada, dos aspectos principales: Uno, su juventud. Y el otro, que algunos acudieran a la villa y ex corte de Madrid viajando desde otras regiones españolas. El primero, viene a tirar por tierra el anhelo de muchos que quisieran ver definitivamente agotada la savia carlista. Y el segundo, es fiel testimonio del compromiso de los que aún creen en Dios, la Patria y el Rey.

 El turno de intervenciones fue abierto por Dña. Elena Risco, estudiante de Derecho y Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. El suyo fue un discurso enérgico y sencillo, a caballo entre la arenga y  la acción de gracias, capaz de enardecer los ánimos y de dejar listas las almas para que, con más fuerza si cabe, en ellas prendieran las palabras de los oradores que la siguieron.

Tomó el testigo de manos de la joven Elena, D. Alfredo Allué, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Valladolid, quien, haciendo gala de su recia estirpe castellana, nos deleitó con una prosa enemiga de cursilerías, cargada de ideas certeras y actuales, que nos interpeló directamente a todos: presentes y ausentes.

Por último, y como perfecto broche final, fue el turno de un habitual en estas lides D. Juan Manuel Rozas, abogado del Ilustre Colegio de Madrid, cuya intervención, de estilo narrativo y evocador, supo poner delante de nuestros ojos de forma vívida y original la siempre difícil batalla de la resistencia.

Los tres discursos, aplaudidos con sincero entusiasmo, tuvieron el hilo común de la fe, el compromiso y la férrea militancia al servicio de la Santa Causa. Todos somos hijos de Dios, nada más cierto, pero el carlista ha de atreverse a ir un paso más allá convirtiéndose en vasallo voluntario de su Señor. Porque el vasallo, a diferencia del soldado, sirve en la Paz y en la Guerra, y por lo tanto puede aspirar a formar parte del coro de los Héroes, sí, pero también de la comunión de los Santos. Son muchos los hombres que ante la urgencia de los peligros manifiestan audacia y bizarría para enfrentarlos y sin embargo  son muy pocos los que cada día de su vida ciñen sus sienes con la corona invisible del temor de Dios. Nos resulta más fácil ser temerarios que decentes. Pues bien, como católicos estamos obligados a pretender esa nobleza que no procede ni de la carne ni de la sangre sino del Espíritu y de la que la alcurnia terrena no es más que un parvo reflejo. Es decir, la única hidalguía verdadera, la que nos viene de Nuestro Señor Jesucristo y puede hacer de nosotros, torpes y pobres vasallos, preclaros caballeros que sean a un tiempo valientes y cabales.

 

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