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Comunicado de la Comunión Tradicionalista y de la Candidatura Tradicionalista (CTRAD) ante el resultado de las últimas elecciones

1.- La composición del Congreso de los Diputados como consecuencia del último proceso electoral abre la posibilidad de un Gobierno de Frente Popular encabezado por el Partido Socialista y la organización Podemos. ¿Se repite el período más negro de la historia de España, habido en la década de 1930? Hoy, en el marco de una república coronada, sostenida por una extraña familia y unas leyes sucesorias no menos extrañas, se abre la posibilidad de un gobierno execrable en cuanto a su programa y sus actuaciones agresivas.

2.- Frente a ello se observa cierta decadencia del liberalismo anterior de ecos canovistas (PP y Cs) y una incapacidad del mismo de hacer frente con determinación a las políticas frentepopulistas, como ha ocurrido en los municipios y comunidades autónomas gestionadas por la izquierda. Aquí también la historia parece repetirse: eso que denominan «fuerzas constitucionalistas» suena a reedición de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) con el añadido del Partido Radical, cuya actuación inane e irresponsable en la II República fue determinante para el triunfo del frentepopulismo criminal.

3.- El significativo aumento electoral de VOX y su amplia presencia parlamentaria pone de manifiesto que amplios sectores de la población española están disgustados con las políticas de género, el feminismo agresivo, la falsa y sectaria «memoria histórica» y la política de complacencia con el secesionismo territorial. Ese rechazo se manifestó aún más claramente en la gran abstención. No es creíble que una escisión del PP esté realmente en contra siquiera de esas cosas. La opción de VOX no se diferencia en su origen del resto de formaciones de corte liberal. Es un partido monarquicano, sostenedor como el que más de la dinastía usurpadora, exaltador de la llamada Transición y del régimen constitucional —origen y causa éste de todas las desdichas actuales—. No tiene inconveniente en pactar, sin ninguna contrapartida, con el resto de los partidos liberales en municipios y «comunidades autónomas». Su jacobinismo y su impostado casticismo, supuestamente españolista, poco o nada tiene que ver con la defensa de la España tradicional —que el Carlismo representa— pues VOX adopta matizadamente un nacionalismo identitario contrario a la naturaleza histórica de las Españas, que son plurales por definición.

Sería iluso pensar que el gobierno que se pretende formar puede mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, pues la izquierda postmoderna no lucha contra el capitalismo. Es más, mantiene una alianza estratégica con las grandes corporaciones bancarias y mediáticas a fin de sostener el nuevo orden económico mundial. Los trabajadores han sido sustituidos por un nuevo sujeto, proveniente de la inmigración masiva e indiscriminada, y se ha reemplazado la lucha a favor de la justicia social por la inoculación de la ideología de género individualista.

4.- El Carlismo, representado en la Comunión Tradicionalista y en su organización instrumental, la Candidatura Tradicionalista (CTRAD) no alberga ninguna esperanza en este régimen presuntamente dinástico, de más de cuarenta años de existencia ya, causante de la disolución moral, de la división política y de la confusión territorial; corrupción de las élites, deterioro de las clases medias y trabajadoras, vaciamiento y abandono del mundo rural, desmantelamiento de los sectores productivos, plutocracia, etcétera. No se puede levantar cadalsos a las consecuencias mientras se levanta un altar a la causa, es decir, al régimen existente desde 1978.

5.- Ante la amenaza que se cierne sobre nuestra Patria, los carlistas participaremos activamente en aquellas acciones de resistencia popular que vayan verdaderamente contra las agresiones del frentepopulismo; de manera lo más cercana posible a los sectores agraviados, al lado de los cuerpos intermedios y de las asociaciones honradas que se movilicen; sin renunciar a nuestra concepción cristiana y tradicional del hombre y de la sociedad, y defendiendo la unidad de España desde su verdadera identidad, sobre las bases políticas que el tradicionalismo hispánico preserva.

15 de noviembre de 2019

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