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Biografías de carlistas del Barón de Artagan

Barón de Artagan es el título que empleó Reynaldo Brea, ayudante de Obras Públicas y destacado publicista tradicionalista, en las distintas obras en que recogió numerosas biografías breves de los militares, pensadores y políticos carlistas más notables del siglo XIX.

Reynaldo de Brea

La vida de este gran biógrafo de la Causa no tiene menos interés que las de sus biografiados. Reynaldo nació en 1863 en Zaragoza, en el seno de una familia castrense. Su padre, el oficial de Artillería Antonio de Brea, natural de Écija (Sevilla), se distinguió luchando contra los moros en la guerra de África (1859-1860) y contra los revolucionarios en el cuartel de San Gil (1866) y en la batalla del puente de Alcolea (1868). Agraciado por el mismo gobierno revolucionario con la Cruz de Isabel la Católica y propuesto ya su ascenso a Teniente Coronel, al ser proclamada la Primera República solicitó su licencia absoluta en el Ejército y puso su espada al servicio de Carlos VII, en cuyo Ejército mandó las baterías de Artagan en el sitio de Bilbao y fue Jefe de Estado Mayor del Conde de Caserta. Por sus méritos de guerra, Antonio de Brea obtuvo la Placa Roja del Mérito Militar, la Medalla de Vizcaya, la Medalla de plata de Carlos VII, la Encomienda de la Orden de Carlos III y la Medalla de la Costa Cantábrica, finalizando la campaña como General de División y agraciado por el Rey legítimo con el título de Barón de Artagan, que más adelante emplearía su hijo.

El joven Reynaldo estuvo también en el Norte con su padre y el General Bérriz, Comandante General de Vizcaya y, cuando contaba con solo once años de edad, recorrió gran parte de la región vasco-navarra.

Tras la guerra, fue Alférez de Estado-Mayor del Ejército. En 1886 presidió la primera Juventud Carlista de España, organizada en Madrid en honor al Príncipe Don Jaime, a partir de la Liga Expiatoria de la Juventud, asociación originada por iniciativa de José María Nocedal (hijo de Cándido Nocedal y hermano de Ramón Nocedal), que dio lugar a que unos veinte mil jóvenes de toda España firmasen un álbum dedicado a Don Jaime. También redactó un mensaje de adhesión en estilo militar a Don Carlos firmado por más de dos mil jóvenes y publicado en la prensa carlista de la época, lo que le valió un proceso judicial.​

En 1887, una vez acabados sus estudios teóricos para el Cuerpo auxiliar facultativo de Ayudantes de Obras Públicas, solicitó ser destinado en prácticas a las Islas Filipinas, tras ser invitado por su tío, el obispo de Nueva Segovia, Mariano Cuartero. Embarcó el 23 de septiembre de 1887 en Barcelona en el vapor-correo español Isla de Mindanao de la Compañía Transatlántica con destino a Manila, realizando sus prácticas en las Obras Públicas de Filipinas hasta su regreso a la Península en 1891.​

En Filipinas también fue corresponsal político-literario del diario carlista madrileño EL CORREO ESPAÑOL y uno de los colaboradores de la revista carlista de historia militar EL ESTANDARTE REAL, editada en Barcelona entre 1889 y 1892 bajo la dirección de Francisco de Paula Oller.

Cuando en 1888 tuvo lugar la insurrección de los nativos filipinos apodados cabaylanes en la provincia de Antigua (isla de Panay), Brea se ofreció como combatiente voluntario al Gobernador Político-Militar de la provincia y salió a operaciones con una columna de la Guardia Civil, participando en varios combates por la parte de Antigua, Guintas, Pilago y Sibalong.​

En 1891 embarcó en Manila de regreso a España y fijó su residencia en Tortosa (Tarragona), donde ejerció su empleo de ayudante de Obras Públicas​ y fue jefe de Negociado de la Segunda División de ferrocarriles, hasta su jubilación en 1931.​ En esta ciudad presidió asimismo la Comisión de la Cruz Roja.​

Conservaba en su casa tapices japoneses de seda bordados en oro, recuerdos de familia de la expedición española a Roma de 1849 en defensa de Pío IX, de la guerra de África, de la Tercera Guerra Carlista, de la conquista de Mindanao (Filipinas) y de triunfos obtenidos en algunos juegos florales.​ Estuvo casado con Ramona Nicolau Sechi, bisnieta de José Manuel Sechi (1762-1841), conde de Sechi, con la que tuvo cinco hijos: Reynaldo, María Cinta, Pilar, Ramón y Ángeles.

Como Barón de Artagan publicó numerosos libros y folletos de divulgación de historia carlista, entre ellos la colección titulada Historia del Carlismo.​

Los libros del Barón de Artagan fueron especialmente valorados en su época, puesto que contadísimos eran los historiadores que habían hecho justicia a la Comunión Católico-monárquica, y ninguno de ellos con la intensidad de la extensa serie de obras del Barón de Artagan, porque éste, entre todas ellas, abarcó el recuerdo de las tres guerras sostenidas por el legitimismo español en el siglo XIX en todas las regiones en que llegó a haber carlistas armados.

La labor prodigiosa de este incansable publicista merecería justos elogios de los carlistas de su tiempo. Por ejemplo, el 17 de julio de 1915 el semanario tortosino LA TRADICIÓN afirmó:

esa labor del Barón de Artagan es de las más brillantes de que puede enorgullecerse la España tradicional, pues con ella se perpetúa en las páginas del libro la lucha titánica, secular, que han sostenido los paladines, los cruzados de la Causa tres veces santa, porque dando la mano a las pasadas grandezas, las sostiene en el presente e imita al sembrador, esparciendo la semilla de un provenir glorioso para España.

Para acceder a las obras, pulse en los siguientes enlaces:

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