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¿Vuelve la persecución contra la Iglesia?

Acto UCM

 

Madrid, abril 2011 [FARO]. Era de toda evidencia la simpatía del rector Carlos Berzosa por el asalto a la capilla de Somosaguas, a pesar de que tan repugnante acción hubiera sido formulariamente condenada por el rectorado de la Universidad Complutense de Madrid. Prueba de ello: la casi inmediata concesión de los locales de la calle de San Bernardo para que las mismas asociaciones que habían perpetrado el sacrilegio celebraran un acto a favor del laicismo radical, durante el cual se convocó la procesión atea para el Jueves Santo. Ninguna institución de la Universidad reaccionó salvo Foro Universitario, una activa asociación de estudiantes radicada en la Facultad de Derecho. Apoyada por el Círculo Cultural Antonio Molle Lazo, perteneciente a la Comunión Tradicionalista, y con sustento mediático de Intereconomía TV (que parece luego apenas ha llegado a concretarse), sólo ella tuvo el valor de enfrentarse, desde dentro, al aparato revolucionario que domina esa Universidad y convocó un acto contra el sacrilegio y en defensa de la libertad de la Iglesia, bajo el título «¿Vuelve la persecución contra la Iglesia?». Vencidas innumerables dificultades y despreciadas muchas presiones contra el acto, finalmente se celebró con gran éxito el 14 de abril, precisamente un día después de la aciaga jornada en que el hijo del genocida Santiago Carrillo fue elegido rector de la UCM.

La múltiple repercusión que tuvo el anuncio en Internet y algunas adhesiones espontáneas, ayudaron a llenar y desbordar el aforo del auditorio 1 de la Facultad de Derecho, sobre todo con estudiantes, pero también con profesores y destacados miembros de organizaciones culturales y políticas.

La Dra. Dña. Consuelo Martínez-Sicluna, profesora de Derecho en la UCM, se encargó de abrir la sesión, y lo hizo con valerosas palabras llenas de fina ironía, que fueron interrumpidas unas veces por aplausos y, otras, por risas. Empezó su presentación del doloroso tema del acto proponiendo para los católicos en nuestros días la máxima «nunquam tacebo» (nunca callaré) y la culminó recordando la meta final de nuestros desvelos con las palabras del poeta: «pon tus ojos arriba, siempre arriba». Tras presentar a los oradores cedió la palabra al M.I. Sr. D. Ángel David Martín Rubio, doctor en historia y conocido especialista en la persecución religiosa durante la Guerra del 36.

La magnífica exposición de D. Ángel David se apoyó en los principios  tradicionales sobre las relaciones entre el poder político y la religión católica, que resumió con estas concisas frases: «el derecho positivo debe concretar un derecho natural que se asienta en la suprema ley divina y el bien común que la autoridad civil reconoce como fin no es ajeno al destino sobrenatural del hombre sino que se debe ordenar a él». El resto de su alocución vino a mostrar cómo las ideologías revolucionarias de liberales y marxistas, al partir de presupuestos muy distintos, fueron la causa de las convulsiones de los últimos siglos en España. Pues si «Europa fue en gran parte obra de la Iglesia y de la Religión Católica, en el caso de España tal obra fue determinante para su ser», ser sintéticamente definido por Elías de Tejada como «la implantación de los Mandamientos de Cristo como ley para la vida social». De ahí la respuesta de los españoles contra la implantación de esas ideologías y las subsiguientes persecuciones a la Iglesia que se plasmó en las guerras de la Convención, de la independencia, en la guerra realista y en las tres de los carlistas, para culminar en la de 1936.

Mención especial merece su denuncia de quienes, abandonando la lucha, creyeron que bastaba ocuparse cristianamente de sus asuntos particulares, y la denuncia del modus vivendi repetidamente propiciado por los eclesiásticos, desde el Concordato de 1851 hasta la fecha, todo lo cual ha producido mayor daño aún que la fuerza de las armas. Entre sus conclusiones cabe citar la que reza «La experiencia demuestra que la respuesta al laicismo agresivo, nunca será eficaz desde la propuesta de una presunta autonomía de las realidades temporales, de la separación Iglesia-Estado, o de la presunta neutralidad de este último» a lo cual añadió para terminar que «La única alternativa posible a la persecución religiosa es la re-cristianización que pasa por el reconocimiento de lo que el pensamiento tradicional español llama ortodoxia pública».

Tomó luego la palabra el conocido escritor y periodista D. José Javier Esparza, quien empezó por señalar el apoyo de Intereconomía al acto para inmediatamente reconocer que hay en marcha una persecución religiosa en la Universidad que, aún presentándose a modo de parodia, resulta extremadamente peligrosa. Y lo es porque quienes pretenden eliminar las capillas universitarias están traicionando la tradición intelectual sin la cual no sólo no hubiera existido la universidad sino tampoco la civilización occidental que no existiría sin la Iglesia. Con ello intentan desde la universidad sustituir esa civilización por alguno de los totalitarismos inspirados en las modernas ideologías y que quieren hacer de nuestra sociedad «un agregado mecánico controlado por bárbaros por arriba y bárbaros por abajo». «Clamar por la permanencia de las capillas —concluyó— es no sólo exigir que podamos rezar donde queramos, sino exigir que permanezca una civilización de la que podemos estar orgullosos». Lo contrario, señaló, vale tanto como proponer un suicidio colectivo.

Fue el último orador el jefe delegado del Carlismo y presidente del Círculo Cultural Antonio Molle Lazo, D. José Miguel Gambra, profesor de la Complutense, que empezó por negarse a ser presentado como tal porque la pertenencia a esta institución ha dejado de ser un honor, ya que, según dijo «la totalidad de los méritos acumulados, durante más de quinientos años, por los sabios que han pertenecido a la Complutense no basta para enjugar la afrenta cometida en Somosaguas contra Nuestro Señor». Acusó luego a las autoridades académicas por el apoyo dado a las asociaciones que cometieron el sacrilegio e hizo un repaso de la política universitaria y en general de la política de los socialistas que han conducido a tal situación. Los grupos de estudiantes marxistas que hostigan constantemente al catolicismo, señaló, son el producto de la cultura oficial subvencionada y su papel es el de sicarios del poder político que imponen una insoportable tiranía en la Universidad para suprimir cuanto no coincida con su ideología; y que históricamente las bufonadas sacrílegas como la de Somosaguas preceden siempre a las matanzas de eclesiásticos y a la destrucción de iglesias. Destacó después cuán errada ha sido la actuación de la autoridades eclesiásticas cuyo apoyo a la democracia y su oposición a la existencia de grupos católicos han quitado todo apoyo efectivo a la Iglesia. Semejante actuación, según Gambra, no ha sido sólo un error de táctica, sino que responde a la doctrina maritainiana del estado laico-cristiano, que no sólo es utópica, sino ajena a la tradición de la Iglesia. Acabó haciendo un llamamiento a la acción de los católicos con estas palabras: «Hay que adherirse a las organizaciones y partidos que defienden la integridad de la tradicional doctrina social de la Iglesia, con el fin de evitar en nuestro país la barbarie anticatólica que empieza a aflorar, y cuyas imprevisibles consecuencias pueden ser de la mayor gravedad. La incapacidad de los eclesiásticos no nos exonera de la obligación de defender a Dios. Hay que romper con el voto cautivo de los católicos y restar apoyo a los partidos que se reparten el poder. Dentro de la legalidad humana vigente, ése es el único camino efectivo». En fin, propuso impedir la procesión blasfema anunciada para este Jueves Santo, que todavía no había sido prohibida por las autoridades madrileñas, como después ha ocurrido: «Pero, si la ley humana falla y esto sigue así, los católicos deberemos hacer cuanto permita la ley de Dios en defensa de Nuestro Señor y de la Iglesia».

A continuación la alumna Dña. Loreto Frutos leyó con voz firme y segura el siguiente comunicado de Foro Universitario Francisco de Vitoria con motivo del asalto a la capilla en la Universidad:

FORO, asociación de estudiantes de la Facultad de Derecho, CONDENA con la mayor dureza las agresiones blasfemas y sacrílegas de la capilla de Somosaguas y de la Facultad de Historia.

CONDENA los carteles insultantes y vejatorios que constantemente son colocados en muchas facultades y, de manera general, la ola de irreverencia anticatólica tolerada en nuestra sociedad.

CONDENA las asociaciones de supuestos estudiantes que, además de entorpecer la vida académica con su activismo político de ínfima categoría, se dedican, en los últimos tiempos, a hostigar a los católicos y los lugares de culto existentes en la Universidad.

CONDENA la tolerancia de las autoridades académicas que permiten, cuando no fomentan,  toda clase de ofensas contra el catolicismo, sea en forma de carteles, sea en forma de ridículas caceroladas y de mítines demagógicos, por completo ajenos al tono propio de la Universidad, todo lo cual perturba el orden académico, destruyendo  la convivencia y el ambiente necesarios para el estudio y la transmisión del saber, que es el fin propio de la Universidad.

Por tanto, EXIGE de las autoridades universitarias que los autores de los actos sacrílegos sean expedientados y expulsados de la Universidad, que las asociaciones explícitamente responsables de esos actos sean ilegalizadas y que, en lo sucesivo, cuide de mantener en todos los terrenos el respeto y el orden necesarios en toda sociedad y más aún en la Universidad dada la elevación de sus metas.

En fin, FORO se permite observar que los actos sacrílegos cometidos en esta Universidad, causados tanto por los grupos de extrema izquierda enquistados en ella, como por la lenidad de los jerarcas de la Universidad, ha encendido de nuevo en nuestra Patria la mecha de la persecución anticlerical y anticatólica, que, a lo largo de los últimos siglos, siempre ha conducido a los más dolorosos enfrentamientos y guerras.

Por ello, FORO hace también un llamamiento a toda la sociedad española, mayoritariamente católica, para que cumpla con su deber de defender la libertad de la Iglesia y emplee en su apoyo cuantos medios permita la ley de Dios.

La profesora Martínez-Sicluna dio por terminado este memorable acto con una anotación no exenta de humor: «en septiembre —dijo— se estrena la magnífica película titulada Cristiada, que es como un manual de instrucciones».

Más fotos en el cuaderno de bitácora del Foro Universitario Francisco de Vitoria

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