Carlismo en Twitter

Tradicionalistas's Twitter avatar
Tradicionalistas
@carlismoes

19 de agosto, cumpleaños de S.A.R. Doña Francisca de Borbón (1928), Infanta de España, Princesa de Parma, Princesa… t.co/up3LBiWRtz

Tradicionalistas's Twitter avatar
Tradicionalistas
@carlismoes

La Monarquía tradicional, católica y legítima, sí sabía cómo reaccionar contra el #terrorismo #yijadista.… t.co/AqdTxDJfdp

Agencia FARO's Twitter avatar
Agencia FARO
@Agencia_FARO

Trece muertos ya y más de cien heridos en #Barcelona. El atentado ha sido reivindicado por el «Estado #Islámico» o… t.co/a6olUjwwIp

Retweeted by Tradicionalistas
Agencia FARO's Twitter avatar
Agencia FARO
@Agencia_FARO

Llegan a España atentados yijadistas con vehículo atropellando a viandantes. 2 muertos, muchos heridos en… t.co/8l41VKdap7

Retweeted by Tradicionalistas
Tradicionalistas's Twitter avatar
Tradicionalistas
@carlismoes

1975: Carta de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón a su hermano don Carlos Hugo t.co/EKrysdwpFt

Niech żyje Polska. Viva siempre Polonia

 

Ante la campaña de persecución europea desatada contra la Liga de las Familias Polacas, celebrada y alentada por determinados medios de comunicación mundialistas en España,  los carlistas manifestamos nuestro apoyo más incondicional a la acción de gobierno de este partido católico y patriota y reclamamos libertad para el pueblo polaco frente a las injerencias mundialistas y extranjeras. Los carlistas albaceteños han dirigido una carta de agradecimiento a los amigos polacos de la Liga de las Familias por la última actuación contra los canallas de las brigadas internacionales, que tuvieron su cuartel general en Albacete e hicieron mucho daño entre la población civil. Los universitarios carlistas albaceteños además han sido destacados opositores a la apología de dicha chusma realizada por la “Universidad de Castilla-La Mancha” y que mantiene a unos cuantos vividores del cuento en la Facultad de Humanidades de Albacete.

 

Juan Cayón en el parlamento polaco, invitado por la Liga de las Familias Polacas

 

Homenaje a Maciej Giertych en la Cena de Cristo Rey

 

Reunión con Krzysztof Bosak en Madrid

Varsovia/Madrid, marzo 2007. En política simétrica, pero esta vez verdadera, a la de la “memoria histórica” que en España impulsan Rodríguez Zapatero y sus nuevos frentepopulistas, en Polonia el Gobierno va depurando a los responsables de casi cincuenta años de tiranía y terror comunista. Sus medidas incluyen a la chusma que en 1936 se arrojó contra España, en apoyo no de la República (que ya había muerto) sino del Frente Popular prosoviético. Justamente calificados de “traidores y criminales”, pues no dudaron en combatir también contra su patria en apoyo de los bolcheviques, los ahora ancianos brigadistas supervivientes están siendo desprovistos de sus privilegios.

La cancillería del presidente de la República, Lech Kaczynski, prepara un proyecto de ley que suprimirá las rentas especiales concedidas a los veteranos procomunistas de la II Guerra Mundial y de la llamada “lucha contra el fascismo”, lo que afectará a los ex funcionarios de la policía y cuerpos de seguridad, ex miembros de las fuerzas armadas comunistas y también a los brigadistas. Además, el Instituto de la Memoria Nacional (IPN) ha pedido la eliminación de Varsovia de los nombres de todas las figuras y símbolos comunistas, entre ellos el de los “dombrosiacos” (miembros polacos de las Brigadas Internacionales). Para el IPN, los brigadistas fueron unos traidores, porque combatieron en España para “construir allí el comunismo” y contribuyeron a la consolidación del régimen totalitario en Polonia, formando un influyente grupo dentro del partido comunista. El primer ministro, Jaroslaw Kaczynski, ha definido el socialismo polaco como “un régimen de la chusma para la chusma”.

El nombre de los “dombrosiacos” será retirado de la calle y la escuela que aún hoy llevan su nombre. Ya se han suprimido de las columnas de la tumba del soldado desconocido en Varsovia los nombres de las batallas del Ebro, Brunete y el Jarama. El brigadista polaco más famoso, el general Walter Karol Swierczewski, quien fue jefe de la 35ª División Internacional en España, pasó luego a la Unión Soviética desde la zona polaca invadida por los nazis. A pesar de que los soviéticos invadieron la otra parte y llevaron a cabo atrocidades espantosas, el general Swierczewski luchó a su lado y llegó a participar en la ocupación de lo que se conoció por Checoslovaquia. En la posguerra, ya viceministro de Defensa de la Polonia ocupada, este “héroe” de las Brigadas Internacionales (y de EFE y El País) murió en una emboscada de la resistencia ucraniana. Su negra memoria hizo que, apenas unos meses después de caer el comunismo en Polonia, se quitara su nombre de una de las principales avenidas de Varsovia.

Pero a los comunistas polacos que invadieron nuestra tierra con las Brigadas Internacionales les salen muchos aliados en la desgraciada España –que subsiste gracias a que ellos fueron derrotados– de nuestros días. El Senado español (o más bien antiespañol) ha reaccionado a la pretensión, dentro de esta misma política, de retirarles la pensión a estos brigadistas, y pedirá al Gobierno que ponga los servicios diplomáticos a su disposición para prestarles “toda la ayuda necesaria, material y jurídica”. Una moción suscrita por todos los grupos parlamentarios (incluido el Partido Popular) denuncia que “el Gobierno actual de Polonia quiere eliminar de la historia de su país el recuerdo de los brigadistas polacos que combatieron en defensa de la República española [sic], a los que [las autoridades polacas] califican de ‘traidores y criminales”. Justifican su intromisión porque los brigadistas, en virtud de un real decreto aprobado por el Consejo de Ministros el 19 de enero de 1996, tienen derecho a la nacionalidad española. La moción fue redactada y promovida por el presidente de la Comisión de Exteriores del Senado, el socialista valenciano Segundo Bru, y ya está firmada por todos los grupos (PP, PSOE, Entesa Catalana, CiU, PNV, CC y Mixto). El texto fue presentado a los portavoces de la Comisión de Exteriores, que garantizaron su apoyo. Su aprobación será oficial el 17 de abril.

En virtud de una escandalosa decisión del Gobierno –ilegítimo–, la canalla brigadista, que ahora se presenta en forma de venerables ancianos, tiene derecho a la nacionalidad española, y por tanto a todas las prestaciones sociales previstas en España. En el tono de provocación típico de la izquierda irredenta, secundada por la cobarde derecha liberal, la moción se permite decir que “el Gobierno polaco está incumpliendo los compromisos adquiridos como miembro del Consejo de Europa y de la Unión Europea de respetar los derechos humanos y democráticos”. Las peticiones del Senado al Gobierno español son, en primer lugar, “mostrar su solidaridad con los miembros de las brigadas internacionales polacos” y “manifestar su rechazo ante cualquier medida discriminatoria” contra ellos. El proyecto del Ejecutivo polaco implica “no sólo una violación de los derechos humanos sino, en este flagrante caso, de la simple y noble dignidad humana”. En lo que sin duda se inscribe en la estrategia de la masonería europea contra el Gobierno polaco, y singularmente contra la católica Liga de Familias Polacas, el Senado también pide al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que lleve el caso ante “los órganos correspondientes de la UE”. El cinismo de los senadores los lleva a decir de la chusma que vino a imponer el comunismo que “España es su segunda patria” y que vinieron “a luchar por la libertad y la democracia, lucha que continuaron después en sus respectivos países, en la II Guerra Mundial, contra el nazismo”. Así que para el PP, para el PSOE y los demás demócratas, la Unión Soviética era también una democracia, la lucha contra España y contra Polonia, cosa de patriotas; y el comunismo, la causa de la libertad. Bueno es saberlo.

Bueno es saber también que el Partido Popular suscribe esas tesis. ¿Sorpresa? No. Al fin y al cabo, es el mismo partido cuyo presidente anterior autorizaba públicamente las negociaciones con el “Movimiento de Liberación Nacional Vasco” (sic). Ahora esperamos las fotos de Juan Carlos abrazando a abuelitos brigadistas polacos, cuando vengan a vivir de la Seguridad Social española.

 


Comments are closed.