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Miguel Fagoaga: El pensamiento social de Donoso Cortés

Donoso Cortés

En 1958 Miguel Fagoaga publicó este folleto sobre la faceta social de Donoso Cortés, dentro de la colección «O.crece.o.muere» (Ateneo, Editora Nacional, Madrid). A través de veintitrés capítulos analiza el pensamiento social del autor extremeño. El escritor navarro resalta la importancia de Donoso Cortés en Europa y cita a diversos autores tradicionalistas como Francisco Elías de Tejada (quien realizó una antología divulgativa en la colección Covadonga), Juan Manuel Ortí y Lara o Fray Ceferino González.

Juan Donoso Cortés, descendiente del conquistador de Méjico y creado «Marqués de Valdegamas» por la usurpación isabelina, ha sido a menudo encuadrado en las corrientes europeas de la filosofía de la contrarrevolución o del (falso) tradicionalismo filosófico francés; no faltan quienes lo asocian a autores tan diversos como Bonald, De Maistre o Burke. Era un hombre de síntesis grandiosas, afirmaciones rotundas, tono profético y trueno apocalíptico. En sus argumentaciones elaboraba continuamente tesis y antítesis. Su pensamiento más genial fue la afirmación de que en toda cuestión política va envuelta una gran cuestión teológica y la verdad evidente de que toda afirmación relativa a la sociedad y al gobierno supone una afirmación relativa a Dios.

Hombre de su tiempo, Donoso Cortés experimentó un proceso de conversión personal que condensó en la siguiente frase: «Mi fe era estéril, porque ni gobernaba mis pensamientos, ni inspiraba mis discursos, ni guiaba mis acciones». Hay un antes y un después en su figura, que culmina en el Ensayo sobre el liberalismo, catolicismo y socialismo. Reaccionó contra el racionalismo hasta casi negar la razón como medio de conocimiento, aceptando sólo la Revelación como fuente de saber. Por tanto, aún con sus particularidades, Juan Donoso cayó en ciertos rasgos fideístas, llegando a menospreciar la razón. Este rasgo provocó la condena del tradicionalismo filosófico por la Iglesia.

Es verdad que Juan Donoso creía más en la decisión que en la legitimidad monárquica. Pero hoy en día es una figura que, a pesar de su militancia isabelina, sólo reivindican los tradicionalistas, siquiera parcialmente. Parafraseando a Vázquez de Mella, Donoso Cortés levantaba un trono a las premisas y mandaba al cadalso a sus consecuencias. Con una acción vana, su labor teórica no se materializó.

Fagoaga muestra cómo el extremeño no sólo atacó y enumeró a los hijos de la hidra revolucionaria  —liberalismo, socialismo, materialismo, capitalismo y laicismo— sino que también resumió la solución a todos los problemas de España en la restauración del catolicismo.

Sus afirmaciones: «las vías están preparadas para un tirano gigantesco, colosal, universal, inmenso» y «el mundo camina con pasos rapidísimos a la constitución de un despotismo, el más gigantesco y asolador de que hay memoria en los hombres» según Fagoaga pronosticaban el advenimiento del comunismo sobre Rusia y su extensión sobre el mundo. Sin embargo, también recuerda al presagio de Tocqueville sobre los pueblos democráticos: «la especie de opresión […] no se parecerá en nada a las que han precedido en el mundo […] Busco en vano, yo mismo, una expresión que reproduzca exactamente la idea que me formo y la comprenda; las antiguas palabras despotismo y tiranía no me resultan adecuadas en absoluto. La cosa es nueva».

Miguel Fagoaga Gutiérrez-Solana, nacido en Alsasua hace ahora un siglo (26 de mayo de 1914), representó dentro de la Comunión Tradicionalista en la etapa de José María Valiente el sector más proclive al colaboracionismo con el régimen de Franco. A pesar de su presidencia nacional del Círculo Juan Vázquez de Mella, escenificaría su ruptura definitiva con el Carlismo cofundando Unión Nacional Española, donde sirvió como secretario general, después integrada en Alianza Popular.

Para leer el folleto, haga clic en el enlace siguiente:

El pensamiento social de Donoso Cortés

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