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Actos por los Mártires de la Tradición 2017 en Ayuela de Valdavia (Palencia) este sábado 25 de marzo t.co/dURsMiYP56

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t.co/9DALtLZWF2 Crónica de la Primera Reunión de los miembros del Círculo Tradicionalista Celedonio de Jarauta

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Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II. Número 12 de la revista FUEGO Y RAYA t.co/8ltAAP3G7D

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Responso polos Mártires da Tradición en #Vigo Sábado 25 de marzo ás 11:00h. Na porta do cementerio de Pereiró.… t.co/mR8fSKLj1w

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Crónica del XLVII Encuentro Tradicionalista de Civitella del Tronto t.co/AVRWueGCfD t.co/cwy3rgtufI

Juan Vázquez de Mella: Obras completas, volumen II

VazquezdeMellaEl segundo tomo de las Obras Completas de Vázquez de Mella consta de los tres volúmenes que van del II al IV. Está dedicado a una presentación sintética de los puntos fundamentales de su pensamiento. En esos volúmenes, titulados en conjunto «Ideario», los editores no intentaron, ni de lejos, sistematizar o presentar una antología ordenada de su pensamiento, cosa difícil de realizar sin introducir una dosis notable de interpretación. Con buen criterio se conformaron con elegir unos cuantos temas (58, si mal no he contado), con buscar algunos de los textos más representativos sobre cada uno de ellos y con colocarlos en orden alfabético. Se trata, pues, de una especie de diccionario introductorio a su pensamiento, en cierto modo análogo al que ya ofreció Aristóteles en el libro V de la Metafísica. De la misma manera que ese texto del Estagirita es uno de los más usados a la hora de acercarse a su filosofía, así estos tres volúmenes sirven para hacerse una idea compendiosa de lo que pensaba nuestro autor.

El mundo caótico y globalizado en que vivimos anda por los derroteros que le señaló la Revolución Francesa. A medio camino entre ese inicio y el caos actual, la obra de Mella todavía tiene a la vista un mundo hecho a la medida de la naturaleza humana y de la Revelación, que le sirve de punto de comparación para denunciar las desviaciones, cada vez mayores, a que lleva la ideología liberal y para ofrecer las soluciones que hubieran permitido rectificar el rumbo. Por ejemplo, dentro del epígrafe titulado «democracia», resalta la imposibilidad de que haya una voluntad popular sobre los asuntos generales de que trata el Parlamento –hacienda, administración etc. – pues la voluntad sigue al conocimiento y las clases populares no pueden tener voluntad acerca de lo que desconocen. Y,  recordando la composición clásica de las Cortes, hace notar que la única forma de representación verdadera sólo se da en ellas cuando su composición es espejo de la sociedad, de modo que cada clase social (que no se han de confundir con las clases sólo económicas del marxismo) tiene en ellas asiento. Nada que ver con la composición parlamentaria por partidos que se distinguen entre sí por sus ideologías a priori que sólo miran al futuro, sin atender para nada a la realidad social que dicen representar.

La voz «economía» de este diccionario recoge un discurso pronunciado en Barcelona en el que Mella repasa las premisas liberales sobre la economía y las enfrenta a la doctrina social católica: allí donde «la miserable economía» liberal decía que el trabajo es una mercancía como otra cualquiera, la economía social católica contesta que el trabajo, como obra humana que es, debe ser regulada por la ley moral y jurídica; donde aquella economía decía que el principal problema es la producción de riqueza, ésta dice que la cuestión es repartirla bien, porque producir es un medio y repartir un fin; donde la primera decía que hay leyes económicas naturales e inexorables, como la de la oferta y la demanda, la doctrina de la Iglesia dice que la economía, como todo lo que es dominado por el libre obrar del hombre no tiene leyes similares a las de física, sino leyes morales.

El excelente prólogo al primer volumen, obra de Victor Pradera, recuerda la definición mellista de tradición como progreso hereditario y destaca que no se trata de recoger un pasado cualquiera para prolongarlo, sino que supone una crítica y una selección. Mella tuvo que luchar contra una realidad política muy decadente, cuando aún existía una realidad social sana y una autoridad eclesiástica que sostenía y perfeccionaba la doctrina social católica. Su obra logró plasmar y organizar el pensamiento carlista comparando los desastres producidos por la política liberal sobre una sociedad donde en buena medida pervivían las costumbres y los principios de la ciudad cristiana. Ejerció la crítica para que no se echara a perder la herencia recibida y pudiera continuar el progreso a partir de lo que todavía permanecía.

Nuestra herencia es muy diferente: tiene escasísimo poso social, pero tiene a Mella y a todos los autores que luego han sistematizado y profundizado su pensamiento. El hiato entre la realidad y la teoría se ha ampliado enormemente. Pero no por ello la doctrina se ha quedado en un cielo de ideas inaplicables, porque responde a la naturaleza humana; y esa naturaleza es una realidad, potencial si se quiere, pero anhelante de una ciudad armónica y santa; es una  realidad abierta exclusivamente a la doctrina tradicional que ninguna manipulación globalizadora puede sustituir.

El volumen II de las Obras Completas  (vol. I del tomo II titulado «Ideario») contiene las voces que van desde «abogadismo» hasta «filología».

Para acceder al texto pulse sobre el enlace siguiente:

MELLA II

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