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Juan María Roma: Álbum histórico del carlismo (1833-1933-35)

 

Para conmemorar el centenario del tradicionalismo español, en haz con el de la muerte del General Zumalacárregui –figura cumbre del carlismo– Juan María Roma, benemérito escritor, propagandista y hombre de acción de la Comunión Tradicionalista, publicó en 1935 un extraordinario álbum.

El primer gráfico que presenta es el abanderado de la Guardia Real de Carlos V con el estandarte de le Generalísima. Y todo el libro es una Bandera, la inmaculada de la Tradición. Doctrinal y gráficamente, con parquedad y justeza, el álbum marca lo que había sido el carlismo durante aquellos 100 años.

Es notable e instructiva sobre toda ponderación la sección gráfica titulada Cataluña por Carlos VII, elocuente grito españolista, romántico y caballeroso del Principado, la tierra de Balmes, la vencedora en Bruch, en Alpens, en Igualada, no confundible con ciertas miserias actuales, comunes a toda la nación…

Este álbum, vendido en su día al precio de 15 pesetas, resultó instructivo para las juventudes carlistas, las mismas que protagonizarían poco después otra de las grandes gestas de la historia de la Causa: la de los combatientes requetés de la Cruzada de Liberación.

El autor fue sin duda un importante archivero del tradicionalismo histórico y político en España; su archivo documental e iconográfico era único. Juan María Roma era historia viviente del carlismo: cosas, personas y hechos le eran presentes como algo de su familia y linaje, como bienes cuidados y acariciados por el más celoso de los tesoreros.

Al casar dentro del tiempo el año 1833 con el de 1933, los tradicionalistas españoles celebraron el centenario de la gran gesta carlista, revolviendo los recuerdos de una de las epopeyas más genuinamente españolas, en todos sus aspectos. Juan María Roma era de los que más a sabiendas podía revolver a cuenta la historia de la Lealtad armada; lo hizo de una manera reposada y silente, según hábito de los buenos trabajadores, y del trasiego de sus recuerdos y de los papeles de su archivo particular sacó el Álbum histórico del Carlismo, libro en folio menor de 336 páginas, en el cuál texto e ilustraciones gráficas entran en justo promedio, por ser de tanto interés ambos elementos, para dar una idea de las gestas de los soldados de la Lealtad.

Con anterioridad a las magnas obras de Melchor Ferrer y Manuel de Santa Cruz, fueron el Barón de Artagan (seudónimo de Reynaldo Brea), Francisco de Paula Oller, Juan Bautista Falcó y Juan María Roma cuatro nombres que representaron la historia del carlismo, en todos sus detalles y en todos sus pormenores. Como reconoció el propio Juan M.ª Roma, buena parte de las biografías reproducidas en su álbum se basaron precisamente en los meritorios trabajos anteriores de Oller y Brea.

Año y medio fueron menester para aunar y vertebrar los elementos del Álbum histórico del Carlismo: cuestión dinástica, doctrina tradicionalista, sus propugnadores con la pluma y con la espada, los caudillos, los estrategas, las campañas con sus emocionantes episodios, victorias y derrotas de los invictos… El álbum exponía, en suma, todo el panorama del carlismo levantado en plumas, desde las publicaciones; en armas, en el campo de batalla; y en voces elocuentes e incontestables, en el Parlamento.

Los gráficos del álbum son de un vivo interés, el texto es aliento que da vida y movimientos a la copiosa iconografía reunida, en cuadro histórico de un siglo, en esta obra encabezada y epilogada por su compilador.

Por poner una nota discordante, y sin quitar mérito alguno al autor de esta magnífica obra, debemos advertir de algunos pequeños desaciertos en la misma. Las Cortes liberales de Cádiz no fueron, como afirma Juan María Roma en la página 79, «retrógradas e intolerantes» en materia de religión (a menos que tal afirmación sea irónica), sino que por el contrario suprimieron de manera ilegítima el Tribunal de la Santa Inquisición, odiado por cierta élite masónica, pero muy querido por el católico pueblo español. Asimismo, en el «Programa tradicionalista» presentado (pp. 321-324), adaptado quizá de un anterior «Esbozo del Programa Tradicionalista» de Juan M.ª Roma publicado en 1908, notamos ciertas heterodoxias. Aunque se reafirma la Unidad Católica, se hace de manera laxa (punto 16), al tiempo que se plantea una organización territorial ambigua y definible (punto 20), se aboga por una libertad de prensa y asociación (punto 25) y se sugiere una constitución escrita para cada región autónoma (punto 30), innovaciones no compartidas por la generalidad de los tradicionalistas españoles de su época.

Puesto que dejó constancia de su heterodoxia en materias graves, quizá no deba sorprender que el autor de tan meritoria obra terminase por abandonar la disciplina carlista. Juan María Roma optó en 1941 por romper con la Comunión para integrarse en el partido único franquista, FET y de las JONS, llegando a recibir en 1943 la medalla de la Vieja Guardia de manos de Sancho Dávila.

A pesar de las objeciones mencionadas, este álbum es un canto a los principios inmutables de la Religión, la Patria y la Monarquía tradicional, en días en que todo ideal noble parece fracasar y derrumbarse, menos el ejemplo de la Lealtad, iris que colorea sobre los cielos de España.

El libro se presenta dividido en dos partes. Para acceder al texto, pulse sobre los enlaces siguientes:

Album Histórico del Carlismo reducido – parte 1

Album Histórico del Carlismo reducido – parte 2

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